11:02 AM
Déjame pasar la vida a tu lado, Madre mía.
acompañando tu soledad amarga y tu dolor profundo.
Déjame sentir en el alma el triste llanto de tus ojos
y el desamparo de tu corazón.
No quiero en el camino de mi vida
saborear las alegrías de Belén
adorando en tus brazos virginales al niño Dios.
No quiero gozar en la casita de Nazareth
de la amable presencia de Jesucristo
no quiero acompañarte en tu asunción gloriosa
entre coros de Angeles.
Quiero en mi vida, las mofas y burlas del calvario;
quiero la agonía lenta de tu Hijo;
el desprecio, la ignominia, la infamia de la cruz,
quiero estar a tu lado virgen Dolorosísima;
fortaleciendo mi espíritu con tus lágrimas,
consumando mi sacrificio con tu martirio,
sosteniendo
otra
Oración a la Virgen Dolorosa
Madre purísima, es inmenso tu dolor, y profunda la pena que nuestros corazones sienten por ello; sin embargo yo diría, que aún hallabas algún consuelo, sosteniendo tan tiernamente abrazado a tu Hijo muerto.
! Oh Señora pura y tierna!, quisiera que en estos momentos depositaras espiritualmente a tu tierno Hijo sobre mis rodillas, para que viéndolo yo muerto experimente, en cuanto me sea´posible, por la meditación y contemplación, lo que tú sentiste en realidad...
Madre purísima, mi alma permanece cerca de ti en la tristeza y en la compasión. En mi contemplación te acompaño con fervor, alabanza y agradecimiento, cuando vuelves del sepulcro a tu casa, por la puesrta de la ciudad Santa; asimismo deseo, ! Oh madre tierna y pura!, que mi alma, al partir de este mundo, la conduzcas a la patria, segura de la felicidad eterna.

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